Remontada y lastre de la izquierda

Iván de la Nuez

Leo, en el diario Público, edición de ayer domingo 9 de enero, una encuesta sobre lo que debe/puede ser la izquierda hoy –incluso tal vez mañana. Son “12 ideas para poder remontar” de otros tantos personajes pertenecientes a generaciones y experiencias también distintas (aunque la franja de edad va tirando a alta). La encuesta pone énfasis en España, si bien James K. Galbraith se explaya sobre Obama y Estados Unidos y Sami Näir se enfoca de manera sucinta en Europa. No faltan a esta cita nombres ilustres como Josep Fontana, Vincenç Navarro o Ludolfo Paramio, duchos todos en las sucesivas rectificaciones y zigzags que ha arrastrado el lado siniestro en las últimas décadas.

Me parece que ninguno ha vivido bajo un régimen del llamado Socialismo Real, así que ese espectro que hoy recorre Europa ni siquiera ha sido tenido en cuenta dentro de unas alternativas que, sin embargo, diagnostican la necesidad de “entender el mundo” y de “cambiar el relato”; de “tejer espacios de encuentro mestizo de todas las resistencias al neoliberalismo” y de “ofrecer un socialismo innovador y moderno”.

Todo ello, frente a un capitalismo que ya no puede presumir de aquel eslogan triangular de Libertad / Igualdad / Fraternidad. Un capitalismo que ha optado por el mercado en detrimento de la democracia. (Cualquier problema que tenga usted con la derecha o con la izquierda debe mirar, primero que todo, a China).

Mi propuesta para la renovación de la izquierda –que nadie me ha preguntado, dicho sea de paso- está, precisamente, en asumir la experiencia que esta encuesta dejó soterrada. Pienso que en lugar de soslayar –en muchos casos defender- a los estados comunistas, la izquierda tendría que hacer justamente lo contrario e incorporar la energía crítica que desplegó la disidencia contra el Comunismo. Apropiarse, sin más, de ese otro eslogan triangular que se llevó el Muro y el Telón de Acero por delante: Solidaridad / Transparencia / Reconstrucción. (Solidarnosc / Glasnost / Perestroika).

Tengo la sospecha de que no lo hará y, también, que manteniéndose en las posiciones de siempre, con más o menos maquillaje, va a tener imposible articular tres, cuatro, “doce ideas para remontar”. El peso del Gulag siempre será más fuerte que los eufemismos.

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