Tranquilizando a los mercados

Iván de la Nuez

Hay frases inverosímiles que, sin embargo, están asumidas como “normales”. Y no sólo porque las diga cualquiera en cualquier esquina. También son pronunciadas por gente que gobierna parte de nuestros destinos.
Hoy muy temprano en la radio, sin ir más lejos.
Escucho a una ministra que siempre me ha caído bien –es sobria y una autoridad en su materia; no empezó a comprarse su atuendo con el cargo y no vocifera- y me quedo atónito.
“Debemos evitar el ataque de los mercados”. “Hay que esperar a que los mercados se tranquilicen”.
Cosas de este tipo…
Como si fuera normal esa especie de corporeidad en un ente del que casi nada sabemos -¿cuánta gente entiende la bolsa?- pero que amenaza cada uno de nuestros pasos. Ahí está El Mercado: un monstruo al acecho al que es mejor no provocar.
Es Godzilla y el Velocirráptor.
Y hay que temerle. Hacerle caricias. No incordiarlo. Ofrecerle un relajante.
Caigo, finalmente, en la cuenta de que el error es mío. Quizá es este el lenguaje adecuado para tratar con “eso”. De momento, los gobiernos lo han aprendido.

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12 comments ↓

#1 Rafael Pinheiro on 07.12.11 at 8:15 pm

Estimado De la Nuez, es precisamente el temor al mercado y al capital, entre otras cosas, el causal de tanta mediocridad en todo el mundo. (mucho mas palpable, claro, en naciones no sajonas y/o asiaticas). Eso, aparte de la envidia, tal y como preciso magistralmente en su momento el siempre genial Freud. Mirar de soslayo, con suspicacia, al capital, es de tontos y en el peor de los casos, de miserables. A ver si reconocemos que la creacion de riquezas, a diferencia de lo que argumentan los trasnochados intelectuales de izquierda, lo alabarderos de la hipocrita «justicia social», es la que genera, valga la redundancia, riquezas. Lo demas es boberia, Sarria…

#2 Manuel Ballagas on 07.15.11 at 12:45 am

Señor Pinheiro:
Sea paciente, por favor. El autor de esos cuatro o cinco párrafos se crió y educó en un país donde se enseña a aborrecer el capital desde la más tierna infancia. Los niños en Cuba juran cada mañana ser como el Che Guevara, es decir, como un bandolero miserable que destruyó la economía cubana. Eso daña. Y cuando uno se traslada al mundo civilizado, algo queda de toda esa mierda que les enseñaron allá. De todas formas, ¿qué demonios importa lo que piense alguien así de los mercados? El mismo confiesa que no sabe nada de lo que graciosamente llama un «ente». Es como ir a un doctor en filosofía para atenderse cualquier enfermedad.

#3 IváN on 07.15.11 at 6:03 am

Gracias Pinheiro, por su comentario. Asimismo, gracias Manuel, por su explicación biográfica de mi ignorancia. Yo no hablo de los mercados sino del lenguaje «corpóreo» con el que se les trata, pero… se ve que tampoco aprendí a expresarme en el Más Allá del que provengo (y eso que a veces hasta alguno me pide opinión sobre lo que escribe). Mil disculpas, entonces.

#4 Rafael Pinheiro on 07.15.11 at 1:10 pm

Ivan, no hay que disculparse. Te considero un intelectual versado y tu obra asi lo amerita. Es cierto que el miedo al capital mucho mal nos ha hecho. (y sigue haciendo). Saludos, Ballagas, al igual que Ivan, soy cubano y naci y creci exponiendome a dosis diarias de lavado de cerebro. Gracias a Dios, abri los ojos! Saludos.

#5 Manuel Ballagas on 07.15.11 at 2:07 pm

Metatranca, amigo De la Nuez. Metatranca se llama muy acertadamente su forma de expresión. Sin embargo, el problema no es ser ignorante de cómo funciona la bolsa, ni de lo que es ese «ente» llamado mercado. El problema es referirse al tema sin saber absolutamente nada de él, y con el olímpico desdén de los elegidos. Obviamente, usted sabe de literatura. Por eso le he pedido opinar sobre ese asunto. Nunca se me ocurriría preguntarle sobre el rumbo de la economía, desde luego, porque usted juró ser como el Che Guevara muchas veces.

#6 IváN on 07.15.11 at 4:58 pm

Ballagas, lamento no venir de Suiza ni de Harvard, como tal vez usted sí. Cuando hablaba de la demanda de opinión, me refería al tiempo que estuvo usted pidiéndome que opinara de SU novela, no de los mercados. Si no es usted el mismo Ballagas interesado en el que le hablara de su novela, es por eso que le pido disculpas. Si es el mismo, tiene que revisarse, no yo. Está claro que yo SÍ soy el mismo. Incluido el que en su infancia debía decir: «Seremos como el Ché». Lástima que ud. antes no reparara en ello.

#7 Manuel Ballagas on 07.15.11 at 7:45 pm

Pues sí, de lugares parecidos, amigo De la Nuez, pero ciertamente no de Hoyo Colorado ni la Secundaria Lenin, gracias a Dios. Provengo de la aristocracia de las letras, como usted debe ya saber. Y sí, una vez le pedí una opinión sobre mi novela, porque usted puede opinar sobre literatura y temas afines, aunque no es versado en temas económicos, por lo que se echa de ver. Yo no tengo que revisarme en nada; mi historial es óptimo, casi perfecto. Si tanto le molestan las opiniones ajenas, bloquee los comentarios y se puede echar a la mar como un balsero perpetuo. Mientras tanto, no hable más de lo que no sabe.

#8 Manuel Ballagas on 07.15.11 at 8:06 pm

Perdón, quizás debí decir San Antonio de los Baños en vez de Hoyo Colorado.

#9 IváN on 07.15.11 at 8:57 pm

Manny: abandono el Usted. 1. Me gustó tu libro. 2. Soy, fundamentalmente, de Hoyo Colorao, aunque con sangre paterna de San Antonio de los Baños (e intento estar a la altura, aunque la civilización no me lo permita demasiado). 3. Please, lo que unió el Arique, que no lo separe Godzilla. 4. By the way, así sea como amateur, no comparto mucho vuestra idea sobre lo que es el mercado en el siglo XXI. So What? En la diversidad está el gusto. Incluso el disgusto…

#10 Manuel Ballagas on 07.15.11 at 9:53 pm

A riesgo de ser en exceso confesional, debo reconocer que en un tiempo muy remoto los mercados o El Mercado me provocaban la misma reacción a mí. Incluso cuando no me crié jurando que sería como el Che, el tema de la economía, los pesos y los centavos me tenía sin cuidado. Pasado el tiempo, y llevado por circunstancias a desenvolverme en el periodismo financiero, y acabando por trabajar en el Wall Street Journal, pude aprender una importante lección sobre ese asunto, a saber: que ese misterioso ente, El Mercado, somos todos, en cuanto consumidores y productores, como parte del eje demanda-oferta. Los papeles a veces se invierten en esa ecuación. Pero en cuanto comprendemos eso, todo lo demás se entiende. La bolsa se la puedo explicar más adelante, pero es incluso más sencilla.

#11 Pedro Vizcaino on 07.21.11 at 11:35 pm

Buenisimo Ivan,Saludos

#12 Maldito Menéndez on 08.24.11 at 12:36 am

http://malditomenendez.blogspot.com/2011/08/revo-illusions-video-performance-y.html

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